Acerca de Nosotros

Ministerios Casa de Luz

Es un ministerio evangélico centrado en Cristo y La Palabra de Dios.  Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, es inspirada, y tiene la máxima autoridad en todos los asuntos del mundo. Existimos para ofrecer recursos para los pastores y líderes con el fin de construir iglesias saludables mediante pastores y líderes saludables. 

Acerca de Nosotros

Miguel Fink y su familia son los fundadores y directores de Ministerios Casa de Luz.  Miguel recibió su Licenciatura en Teología de Freelandia Bible College (1986-1990), hizo estudios para una Maestría de Divinidad en Western Seminary (1990-1993), recibió su Maestría en Teología de Freedom Bible College y Seminary (2012-2013), y actualmente está estudiando para un Doctorado en Teología (Ph.D.) en Trinity Theological Seminary. Sirvió como pastor durante 12 años en la iglesia “The Family Church” en Oregón de Los Estados Unidos, (1987-1998), y actualmente se desempeña como pastor y misionero en el Valle de San Quintín, B.C., México (1998-presente).

Miguel Fink y su Familia

Lo Que Creemos - Declaración de Fe

La Biblia

Creemos que Dios ha hablado en las Escrituras, en el Antiguo y Nuevo Testamento, a través

de las palabras de autores humanos. Como la Palabra inspirada de Dios, la Biblia es sin error en

los escritos originales, es la revelación completa de Su voluntad para salvación, y es la autoridad

final mediante la cual todo pensamiento y comportamiento humano deberán ser juzgados. Por lo

tanto, la Biblia debe ser creída en todo lo que enseña, ser obedecida en todo lo que ordena, y ser

confiada en todo lo que promete.

 

Dios

1. Creemos en un solo Dios (Dt. 6:4; Mr. 12:29), Creador de todas las cosas (Gen. 1:1; Sal. 33:6; Jn. 1:3; Col. 1:15-17; Heb. 11:3), Santo (Ex. 15:11; Isa. 6:3; 57:15), infinitamente perfecto (Dt. 32:4; Job 1:7-10; Sal. 18:30; 50:2; 90:2; 145:3; Mat. 5:48), y eternamente existente (Sal. 33:11; 102:25-27; 115:3; Dan. 4:34-35; Jn. 5:26; Hch. 17:24-25) en una unidad de amor (Jn. 3:35; 17:24; 1 Jn. 4:8,16) de tres manifestaciones igualmente divinas (Jn. 17:11; Mat. 3:16-17; 28:19; 2 Cor. 13:14; 1 Ped. 1:2): el Padre (Dt. 32:6; Mat. 6:6; Rom. 8:15; 1 Cor. 8:6), el Hijo (Mat. 3:17; Jn. 1:14; 3:16; Gal. 4:4; Heb. 1:5), y el Espíritu Santo (Jn. 14:16, 17, 26; 15:26; 16:7-15; Rom. 8:9, 26; Gal. 4:6). Teniendo conocimiento ilimitado (Sal. 139:1-16; 147:5; Isa. 46:10; Jn. 21:17) y poder soberano (Jer. 32:17; Ef. 1:11; Rom. 8:28; 2 Cor. 6:18; Ef. 3:20; Apoc. 1:8), Dios en Su gracia se ha propuesto desde la eternidad el redimir a un pueblo para sí mismo (1 Cor. 2:7; Ef. 1:11; 3:10,11; 2 Tim. 1:9; Tit. 1:2; 1 Ped. 1:20; Apoc. 13:8) y hacer todas las cosas nuevas (Mat. 19:28; Hch. 3:21; Rom. 8:19-21; Apoc. 21,22) para Su propia gloria (Sal. 19:1-2; Isa. 43:7; Jer. 13:11; Col. 1:15-23; Apoc. 4:11; 5:9-14).

 

Jesucristo

Creemos que Jesucristo es Dios encarnado, completamente Dios y completamente hombre,

una Persona con dos naturalezas. Jesús, el Mesías prometido a Israel, fue concebido a través del

Espíritu Santo y nacido de María la virgen. Él vivió una vida sin pecado, fue crucificado bajo

Poncio Pilato, resucitó corporalmente de entre los muertos, ascendió al cielo, y está sentado a la

derecha de Dios el Padre como nuestro Intercesor y Sumo Sacerdote.

 

La Obra de Cristo

Creemos que Jesucristo, como nuestro representante y sustituto, derramó su sangre en la cruz

como el perfecto y totalmente suficiente sacrificio por nuestros pecados. Su muerte expiatoria, y

victoriosa resurrección, constituyen la única base para la salvación.

 

El Espíritu Santo

Creemos que el Espíritu Santo glorifica al Señor Jesucristo en todo lo que hace. Él convence al

mundo de su culpa, regenera a los pecadores, en Él son bautizados en unión con Cristo, y son

adoptados como herederos en la familia de Dios. Él también habita, ilumina, guía, equipa, y da

poder al creyente para vivir y servir como Cristo.

 

La Condición Humana

Creemos que Dios creo a Adán y a Eva a Su imagen, pero ellos pecaron cuando fueron

tentados por Satanás. En unión con Adán, todos los seres humanos son pecadores por naturaleza

y por decisión, están separados de Dios, y bajo Su ira. Solamente a través de la obra salvadora de

Dios en Jesucristo podemos ser rescatados, reconciliados y renovados.

 

La Iglesia

Creemos que la Iglesia comprende a todos los que han sido justificados por la gracia de Dios,

a través sólo de la fe, y sólo en Cristo. Ellos han sido unidos por el Espíritu Santo en el cuerpo de

Cristo, del cual Él es la Cabeza. La verdadera Iglesia se manifiesta en las iglesias locales, cuya

membresía debe estar compuesta solamente de creyentes. El Señor Jesucristo dejó dos

ordenanzas, el bautismo y la Cena del Señor, las cuales visible y tangiblemente expresan el

evangelio. Aunque no son medios de salvación, cuando son celebradas por la Iglesia en genuina

fe, estas ordenanzas confirman y nutren al creyente.

 

Vida Cristiana

Creemos que la gracia justificadora de Dios, no debe estar separada de Su poder y propósito

santificador. Dios nos ordena amarlo supremamente, y amar a otros sacrificialmente, a vivir

nuestra fe cuidando los unos de los otros, con compasión hacia los pobres y justicia para los

oprimidos. Con la Palabra de Dios, el poder del Espíritu, y la oración ferviente en el nombre de

Cristo, debemos combatir a las fuerzas del mal. En obediencia a la comisión de Cristo, debemos

hacer discípulos entre todos los pueblos, siempre dando testimonio del evangelio con palabras y

hechos.

 

Retorno de Cristo

Creemos en el retorno personal, corporal y premilenial de nuestro Señor Jesucristo. La venida

de Cristo, cuyo momento solamente es conocido por el Padre, demanda constante expectación, y

como nuestra bendita esperanza, motiva al creyente a vivir en rectitud, servicio sacrificial y con

entrega a la misión.

 

Destino Eterno

Creemos que Dios ordena a todos en todo lugar a creer al evangelio volviéndose a Él en

arrepentimiento y recibiendo al Señor Jesucristo. Creemos que Dios resucitará a los muertos

corporalmente, y juzgará al mundo, asignando al no creyente a la condenación y al tormento

eterno consciente, y al creyente a la eterna bendición y gozo con el Señor en el cielo nuevo y

tierra nueva para alabanza de Su gloriosa gracia. Amén.

Valores y Propósitos Ministeriales

 

1)  LA GLORIA DE DIOS

2)  LA ALABANZA CENTRADA EN CRISTO

3)  LA GRAN COMISION

4)  LA PREDICACION BIBLICA

5)  SACERDOCIO DE TODOS LOS CREYENTES

6)  LIDERAZGO DE LOS ANCIANOS

7)  GUIA DEL ESPIRITU SANTO

8)  DIVERSIDAD

9)  NIÑEZ Y JUVENTUD

10) SIMPLICIDAD

11) PAPELES BIBLICOS DEL HOMRE Y LA MUJER EN LA IGLESIA Y FAMILIA

12) DONES ESPIRITUALES

 

1) LA GLORIA DE DIOS

Nuestra meta fundamental es glorificar a Dios (1 Cor. 6:20, 10:31; 2 Cor. 4:15) y ser guiados por el Espíritu Santo (Mateo 4:1; Hechos 20:22; Rom. 8:14; 1 Cor. 2:13; Gal. 5:16, 25; Fil. 3:3; Hechos 15:28) en todo lo que hacemos, donde quiera que él dirija. No deseamos dirigir un programa basado solamente en valores culturales, sino ser dirigidos por el Espíritu Santo.  Creemos que glorificamos a Dios mayormente cuando el enfoque de todo lo que hacemos esta en el Cristo viviente y el evangelio de Cristo en las Escrituras.  (Mateo 4:23; Rom. 1:9, 16; 16:25; 1 Cor. 9:16; 2 Cor. 4:4-6; Fil. 1:27; 1 Tes. 1:5) Creemos que Dios es glorificado y desea obrar por medio de la oración de su pueblo.

 

2) LA ALABANZA CENTRADA EN CRISTO

Queremos que nuestros servicios de adoración sean para honrar a Dios, Cristo-céntricos, completos bíblicamente, dirigidos por el Espíritu Santo, reverentes y gozosos (Juan 4:21-24; Fil. 3:3; Heb. 12:28-29; Apoc. 5). En la alabanza y la adoración queremos tener una mirada de la gloria de Dios en el rostro de Cristo (2 Cor. 4:6), ser pastoreados, recibir enseñanza, ser exhortados y animados por el evangelio como enfoque principal de nuestra adoración. Así como en todo lo que hacemos, debemos planear nuestra adoración preguntándonos: ¿Es esto algo que glorifica y honra a Dios? Toda nuestra vida debe ser un acto de adoración y nuestra adoración debe ser más que cantar (Rom. 12:1). Por lo tanto, todo lo que hacemos cuando el pueblo de Dios se reúne para adorarle (por medio de la lectura Bíblica, enseñanza, meditación, oración, testimonios, la santa cena, bautismo, etc.) debe ser Cristo-céntrico, reverente y con gozo.

  

3) LA GRAN COMISION

Creemos que la iglesia local debe tener evangelismo, misiones y servicios (especialmente dirigidos a los de menos recursos) como prioridades principales en nuestros compromisos financieros, entrenamiento, oración y enseñanza. Nuestro compromiso con las misiones y evangelismo proviene de nuestro deseo que Dios sea glorificado entre las naciones que Él ha creado (Isa. 12:4; 66:19; 12:4; Mateo 19:29; Hechos 15:14; Rom. 9:17; Rom. 1:5; 15:9; 3 Juan 7).  

  

4) LA PREDICACION BIBLICA

Creemos que la predicación y la enseñanza deben tener base bíblica y sobre todo exposicional, teológicamente instructiva, y con el propósito de ayudarnos a amar a Dios y nuestros semejantes y ser más como Jesús. Deseamos predicar la Palabra con claridad, convicción, valentía y sobre todo con la unción del Espíritu Santo (Hechos 5:42; 9:27-28; 10:42; Rom. 10:13 -17; 1 Tim. 5:17; 2 Tim. 4:1). Queremos ver que nuestras predicas y enseñanzas nos dirijan hacia Dios y nos enseñen como vivir nuestra fé en nuestro diario vivir. El estudio bíblico personal, la oración y nuestras pláticas basadas en el sermón en las células o grupos son los métodos principales de aplicar la Palabra de Dios en nuestras vidas.  En reverencia y obediencia hacia la Palabra de Dios (1 Tim. 4:13) comenzamos cada serie de predicaciones con un servicio de lectura donde leemos la porción completa a ser predicada y concluimos con un servicio de reflexión en donde la congregación comparte lo que Dios le ha enseñado por medio de la serie. También integramos el mensaje principal del pasaje a ser predicado en todo el servicio de alabanza.

 

5) SACERDOCIO DE TODOS LOS CREYENTES

El sacerdocio de todos los creyentes (Ex. 19:5-6; 1 Pedro 2:4-9) es un mandamiento teológico principal para nosotros. Deseamos que cada persona en la iglesia sea parte del cuerpo ministerial ejercitando sus dones específicos y reflejando el inmenso privilegio de ser parte del real sacerdocio de Dios.  Cada miembro de nuestra congregación debe funcionar como ministro. Por lo tanto, el discipulado, la enseñanza y el desarrollo del liderazgo son grandes prioridades para nosotros.

 

6) LIDERAZGO DE LOS ANCIANOS

Creemos que el Nuevo Testamento enseña y demuestra la pluralidad de ancianos como el método de liderazgo de la iglesia (1 Pedro 5:1-2; Hechos 20:28; 1 Tim. 5:17-18). Así como nuestro mandamiento al sacerdocio de los creyentes también reconocemos la necesidad de que los ancianos sean líderes maduros, guiados por el Espíritu Santo, el líder anciano debe ser instruido bíblicamente bajo el señorío de Jesucristo.  Que los ancianos deben ser solamente hombres y no mujeres. Sin embargo, los ancianos no son los únicos que pastorean a la congregación. Queremos ver a todos aquellos con dones pastorales y de enseñanza usándoles regularmente. Los líderes de nuestras células también ejercen dones pastorales quienes enfatizan el ministerio de la Palabra, de la oración, del discipulado y de la salud espiritual del pueblo de Dios. Ellos no son solamente administradores, encargados, etc.

 

7) GUIA DEL ESPIRITU SANTO

Bajo el liderato de los ancianos, deseamos tomar decisiones en la iglesia con mucha oración por consenso devoto dirigidos por el Espíritu Santo, en vez de solo una persona teniendo toda la autoridad o votando como congregación (Hechos 15:28). El Nuevo Testamento no muestra la iglesia como una dictadura o una democracia.  Usamos ejemplos Bíblicos para describir la manera en que una iglesia debe funcionar como una familia o un cuerpo en donde cada miembro es necesario y valorado pero sus funciones son diferentes.

 

8) DIVERSIDAD

Para reflejar la diversidad del cuerpo de Cristo alrededor del mundo, deseamos que nuestro compañerismo sea uno que alcance a todas las generaciones y que sea diverso.  La iglesia es una comunidad en la que Jesucristo es nuestra cabeza.  Nuestra fe común está el Cristo son el fundamento principal de nuestra congregación, no en intereses comunes, pasatiempos o personalidades (Rom. 12; 1 Cor. 12; Ef. 2; 4; Gal. 3:25-29). Queremos que nuestra congregación de creyentes sea tan integrada como sea posible.  Creemos que todos los creyentes de todas edades, naciones comiencen a desarrollar relaciones con los demás.  Por lo tanto juntos deseamos que nuestro cuerpo de adoración y también las células reflejen la belleza de la diversidad de la familia de Dios.  La iglesia en los Estados Unidos de América está tristemente segregada por los estatus raciales y socio-económicos. Por ésta razón creemos que es un error segregar aun más nuestras iglesias cuando cruzamos por las puertas de la iglesia. Esto significa también que los grupos de "solteros", "universitarios", "matrimonios jóvenes" o "egresados de la "universidad" son considerados de baja prioridad. Esto es especialmente cierto para muchos de nuestros estudiantes de la universidad que necesitan y desean pasar tiempo con los jóvenes no universitarios cuando están involucrados en la iglesia local. Esto también significa que no pretendemos dividir a la congregación con los servicios de adoración que apuntan a estilos o gustos particulares (por ejemplo, "contemporáneo" o "tradicional").

 

9) NIÑEZ Y JUVENTUD

Nuestros ministerios de niños y de jóvenes son una prioridad importante para nosotros y por lo tanto quisiéramos invertir un porcentaje significativo de nuestros recursos allí (Prov. 22:6; Mateo 19:14). A los niños se les debe enseñar la Biblia y su desarrollo espiritual debe ser fomentado cuidadosa y creativamente.

 

10) SIMPLICIDAD

Queremos que nuestra iglesia funcione bien y deseamos que todo lo que hagamos sea hecho con excelencia (1 Cor. 10:31; Col. 3:17; 23), pero nunca quisiéramos que nuestra iglesia se sienta como una máquina impersonal. No queremos crear o mantener programas que solo sirvan para llenar nuestro tiempo.  Deseamos que nuestras vidas aunque atareadas aquí en los suburbios de Los Ángeles sean más y más Cristo-céntricas, contemplativas, llenas de paz y amor.  No queremos solamente vivir atareados sino enfocados en el reino Espiritual, sabios, guiados por el Espíritu Santo, con vidas abundantes y satisfechas en Dios y siempre dando la honra a su precioso nombre.

 

11) PAPELES BIBLICOS DEL HOMRE Y LA MUJER EN LA IGLESIA Y FAMILIA

Creemos que Dios ha hecho el hombre el líder espiritual de la iglesia y la familia (1 Cor. 11:3, 1 Cor. 11:7-12, 1 Cor. 14:33-36, Efesios 5:22-24, 1 Tim. 2:12, 1 Tim. 3, Tito 1, 1 Pedro 3:1-6). Creemos que ser un líder es un llamamiento para ser el siervo mayor en servir a la iglesia, la familia, y a otros. Es ponerse como un esclavo para servir el bienestar de ellos bajo su cuidado. No es para su propia bien, su gloria, o para ser servido. Creemos que el hombre y la mujer son iguales en esencia, importancia y valor, sin embargo, tienen papeles distintos en la iglesia y familia. Creemos que una mujer no debe de ser pastora titular, o tener autoridad sobre el hombre o enseñarlo en cultos publicos o clases de la iglesia. “Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. Porque Adán fue creado primero, después Eva.14Y Adán no fue el engañado, sino que la mujer, siendo engañada completamente, cayó en transgresión” (1 Tim. 2:11-13).  

 

12) DONES ESPIRITUALES

Creemos que todos los dones espirituales son para la iglesia durante toda su historia desde Pentecostés hasta el tiempo presente y por eso, son para el uso de la iglesia hoy en día. Sin embargo, no creemos que todos son obligados de hablar en lenguas para tener todo El Espíritu Santo (1 Cor. 12:27-31). Creemos que el don de hablar en lenguas es un don entre muchos y no es la seña de tener todo El Espíritu Santo. Creemos que la llenura del Espíritu Santo se marca por el fruto del Espíritu Santo y no por tener un solo don (Gal. 5:16-26). También, creemos que cualquier don debe ser usado en una forma correcta y ordenadamente (1 Cor. 14:26-33).